Desperté como 5 veces por el frío que caló a mis pantorrillas durante la madrugada. “Nunca más sin sleeping” me dije. Las ocho de la mañana. Los compañeros con quienes compartí la carpa, incluyendome, despiertos y despeinados jajaja. Tocaba desayuno, una especie de solución compuesta por maicena, chocolate y leche, yum, yum. Luego desmontar las carpas y prepararnos para partir. Vaya diferencia con el día de ayer, el sol radiante se hizo presente durante toda la mañana.
Tenía hambre todavía y ni corto ni perezoso fui a consultar el menú que ofrecía la familia que nos cedió el espacio para acampar. De todo lo habido escogí un caldo de cordero. Me costo 10 Bs. Eran criollas tanto la carne como la papa y el chuño (papa deshidratada), del lugar, de su cultivo y ganado ovino. Muy rico el caldo. Una vez calmada mi hambre me sentía listo para continuar caminando.
Lastimosamente "desapareció" el celular de uno de los guías. Una molesta noticia que incomodo a todo el grupo. Se hizo justa pero vana revisión de mochilas. Nada. No se hablo más del tema y nuestro amigo dejo en el pasado tal hecho concentrándose en apurarnos para partir de una vez. Increíble, ya era casi medio día. Mochila en hombros continuamos caminando. En comunidad Takesi al pasar vimos cada vez más casitas rusticas. Hechas de piedras y barro, en la mayoría sus techos eran de paja. Las murallas separaban el camino de las propiedades. Uno de los habitantes me saludo e hicimos pequeña conversación. Atrás quedo Takesi.
Tenía hambre todavía y ni corto ni perezoso fui a consultar el menú que ofrecía la familia que nos cedió el espacio para acampar. De todo lo habido escogí un caldo de cordero. Me costo 10 Bs. Eran criollas tanto la carne como la papa y el chuño (papa deshidratada), del lugar, de su cultivo y ganado ovino. Muy rico el caldo. Una vez calmada mi hambre me sentía listo para continuar caminando.
Lastimosamente "desapareció" el celular de uno de los guías. Una molesta noticia que incomodo a todo el grupo. Se hizo justa pero vana revisión de mochilas. Nada. No se hablo más del tema y nuestro amigo dejo en el pasado tal hecho concentrándose en apurarnos para partir de una vez. Increíble, ya era casi medio día. Mochila en hombros continuamos caminando. En comunidad Takesi al pasar vimos cada vez más casitas rusticas. Hechas de piedras y barro, en la mayoría sus techos eran de paja. Las murallas separaban el camino de las propiedades. Uno de los habitantes me saludo e hicimos pequeña conversación. Atrás quedo Takesi.
Un camino húmedo, lleno de charcos y pequeñas corrientes de agua era el que nos tocó. Continuamos caminando. La gran mayoría del trayecto resbaloso. Lastimosamente me caí y se rompió el trípode de la cámara filmadora :'-(. Bajadas y bajadas, pocas cuestas que ascender. Y también mayor señalización turística donde nos traducían al español el nombre de sitios en idioma aymara. Con Fernando un buen amigo que hice, decidimos apurar el paso. Y así llegamos a las 14:30 más o menos a Kakapi, población donde supuestamente encontraríamos una iglesia. Al contrario, encontramos dos lugares donde comer yum, yum. Así que disfrutamos de un revuelto de huevo en la primera casita rustica a orillas de un risco yungueño. Allí tenían agua y un lavamanos con pileta. Pero pasos más abajo había un lugar más cómodo, ni modo.
NOTA: Una sorpresa de repente llego en medio de ese descanso. Me encontré con el colectivo Ttkos (conformado por nacionales y extranjeros), quienes a modo de campaña, se pasaron todo el camino precolombino del Takesi recogiendo la basura que turistas nacionales y extranjeros botan. Basura que para nada es poca como lo muestran los sacos y sacos que estaban cargando. No dude en acercarme en Kakapi a ellos, pues: ¡Esto es enseñar con el ejemplo! Peregrinar, hacer senderismo o trekking no es sinónimo de ensuciar o echar basura. Ttkos gracias por enseñarnos con el ejemplo, enviándonos una indirecta: ¡¡¡No a la basura!!!
Mochilas al hombro nuevamente continuamos, pero para mala suerte se acabo la batería de la cámara. Más bien Fabio saco fotos durante el recorrido. [Estoy en esperan de sus fotografías para si subir un vídeo hecho con ellas y actualizar esta entrada]. Supuestamente nos restaban 4 horas de caminata para llegar a Mina Chojlla. Retomamos camino a las 15:00 y a paso muy rápido avanzamos, estabamos como unas cabras jaja, parecía que hubiésemos apostado quién llega primero. Un descenso era ahora lo único que nos esperaba. Casi ninguna cuesta arriba. Topamos con varias bramantes nacientes del río Takesi, con puentecillos improvisados hechos con troncos, además de una construcción, el puente colgante Kakapi-chojlla, inagurado el 2006 pero que ahora yacía completamente derruido. Varias casitas con espacios para descansar ofrecían refrescos y demás alimentos embolsados o enlatados. Además en este recorrido había un detalle muy pintoresco, en el camino había puertas rústicas hechas de ramas. Interesante detalle enmedio de un clima más templado.
Nuestro veloz descenso acabo en algo parecido a un colegio abandonado. Muy cerca de la represa y empresa que generaba energía eléctrica para Chojlla y Yanacachi. Un camino plano conformado por bloques de concreto y que por debajo era un canal de transporte de agua. Casi las 17:00 llegamos a Chojlla y con ello a la empresa citada. Allí también vendían alimentos y bebidas. Pero faltaba aún, según la señalización una hora para llegar a las minas y como dos horas para llegar a Yanacachi. Continuamos sin descansar.
El camino ahora era carretero, de tierra ripiada. Un dilema se presento cuando se dividió en dos. Seguimos cuesta arriba al haber tomado el camino de la izquierda, no nos equivocamos. En menos de una hora estábamos a los pies de la Mina Chojlla donde parece que extraían hierro. Hubiésemos dado un paseo guiado por el socavón, pero lastimosamente por ser ya tarde no estaban prestando el servicio. Algo desagrado a mi vista, las aguas con que lavaban el metal daban al río. Seguimos con cierta sensación de vacío. Dejábamos atrás peregrinos, familias y grupos de niños scout. Unas cuantas cruces nos mostraron tumbas de chóferes quienes como es la costumbre fueron enterrados a orillas del camino. El paisaje continúo monótono. Todo casi terminó cuando pasamos una tranca donde controlaban la salida y entrada de vehículos.
"¡¡¡Llegamos a Yanacachi!!!" dijimos con Fernando. Eran las 19:15. La primera acción tomar la ultima cervecita en lata que yo había transportado durante todo el camino, ch'alla a la Pachamama. Lo segundo ir a encontrar la carpa que Josué había montado, Josué fue quién se adelanto con Wilson para conseguir espacio. Sobre la cancha de fútbol y el césped, allí pasamos a dejar nuestras cosas. Me puse cómodo. De repente a las 20:00 llego el resto del grupo, pero en camioneta. Nos burlamos un poquito, pues habían tomado el camino de abajo después de Chojlla. Listos todos, armaron carpas. Yo me aliste para tomar una ducha en la plaza principal de esta tierra peculiar en que los balcones aún existían. El agua caliente calmo la irritación de mis hombros y el estado de agotamiento que tenía. Pague cinco bolivianos por el servicio y regresé para ver a los cocineros-guías afanados. Noche de puré de papas con salchicha. Una delicia. Había la intención de compartir unos cuantos tragos. Pero yo después de cenar me rendí ante el sueño y dormí como un tronco caído a suelo.
Al día siguiente solo restaba levantarnos, desayunar, y regresar. Tomamos un bus que cobro al rededor de 20 Bs./persona. Esto estaba comprendido en el paquete de nuestros amigos de VA6000 quienes organizaron esta “patoaventura”.
No resta más que decir gracias por permitirme compartir con ustedes a un buen precio. Gracias por llevarme a conocer el Takesi, lugar que hasta ahora no había recorrido. Gracias Luis, Wilson, Jamy, Josue, Abel, Erika, Daniela, Pavel, Fernando, René, Carla, Mariela, Herbert. ¡Gracias!
Haber cuando Vertical Andes 6000 nuevamente nos permite practicar trekking u otra actividad deportiva y turística en los andes bolivianos.
Nuestro veloz descenso acabo en algo parecido a un colegio abandonado. Muy cerca de la represa y empresa que generaba energía eléctrica para Chojlla y Yanacachi. Un camino plano conformado por bloques de concreto y que por debajo era un canal de transporte de agua. Casi las 17:00 llegamos a Chojlla y con ello a la empresa citada. Allí también vendían alimentos y bebidas. Pero faltaba aún, según la señalización una hora para llegar a las minas y como dos horas para llegar a Yanacachi. Continuamos sin descansar.
El camino ahora era carretero, de tierra ripiada. Un dilema se presento cuando se dividió en dos. Seguimos cuesta arriba al haber tomado el camino de la izquierda, no nos equivocamos. En menos de una hora estábamos a los pies de la Mina Chojlla donde parece que extraían hierro. Hubiésemos dado un paseo guiado por el socavón, pero lastimosamente por ser ya tarde no estaban prestando el servicio. Algo desagrado a mi vista, las aguas con que lavaban el metal daban al río. Seguimos con cierta sensación de vacío. Dejábamos atrás peregrinos, familias y grupos de niños scout. Unas cuantas cruces nos mostraron tumbas de chóferes quienes como es la costumbre fueron enterrados a orillas del camino. El paisaje continúo monótono. Todo casi terminó cuando pasamos una tranca donde controlaban la salida y entrada de vehículos.
"¡¡¡Llegamos a Yanacachi!!!" dijimos con Fernando. Eran las 19:15. La primera acción tomar la ultima cervecita en lata que yo había transportado durante todo el camino, ch'alla a la Pachamama. Lo segundo ir a encontrar la carpa que Josué había montado, Josué fue quién se adelanto con Wilson para conseguir espacio. Sobre la cancha de fútbol y el césped, allí pasamos a dejar nuestras cosas. Me puse cómodo. De repente a las 20:00 llego el resto del grupo, pero en camioneta. Nos burlamos un poquito, pues habían tomado el camino de abajo después de Chojlla. Listos todos, armaron carpas. Yo me aliste para tomar una ducha en la plaza principal de esta tierra peculiar en que los balcones aún existían. El agua caliente calmo la irritación de mis hombros y el estado de agotamiento que tenía. Pague cinco bolivianos por el servicio y regresé para ver a los cocineros-guías afanados. Noche de puré de papas con salchicha. Una delicia. Había la intención de compartir unos cuantos tragos. Pero yo después de cenar me rendí ante el sueño y dormí como un tronco caído a suelo.
Al día siguiente solo restaba levantarnos, desayunar, y regresar. Tomamos un bus que cobro al rededor de 20 Bs./persona. Esto estaba comprendido en el paquete de nuestros amigos de VA6000 quienes organizaron esta “patoaventura”.
No resta más que decir gracias por permitirme compartir con ustedes a un buen precio. Gracias por llevarme a conocer el Takesi, lugar que hasta ahora no había recorrido. Gracias Luis, Wilson, Jamy, Josue, Abel, Erika, Daniela, Pavel, Fernando, René, Carla, Mariela, Herbert. ¡Gracias!
Haber cuando Vertical Andes 6000 nuevamente nos permite practicar trekking u otra actividad deportiva y turística en los andes bolivianos.







